LSMo: Juromenha (Portugal)

Intro

Juromenha es una pequeña freguesía portuguesa perteneciente al municipio de Alandroal, situada a 19 kilómetros al sur de Elvas. Su nombre oficial es precioso, Nossa Senhora do Loreto de Juromenha, y es conocida por su Fortaleza de arquitectura militar que tantas veces hemos visto en otros lugares como Elvas e incluso Badajoz. Tiene una situación espectacular mirando al Guadiana cuyas aguas bañan sus orillas tanto en la parte portuguesa como en la española  hasta desembocar en el Embalse de Alqueva, el mayor embalse de la Europa Occidental.

La ruta

Llevábamos muchos días con mal tiempo. Este año está siendo muy lluvioso y no era día para salir con la moto. Aún así, nos apetecía salir a ver algo y movernos un poco. En el desayuno pensé dónde podríamos ir y me acordé que, cerca de Elvas, existe un pueblecito donde resiste al paso del tiempo una fortaleza abaluartada que recientemente ha sido remodelada y que no había tenido ocasión de ver tras las obras: la Fortaleza de Juromenha.

Desde Badajoz se llega en apenas veinticinco minutos por una carretera que sale de Elvas, la N373, y recorre los campos de dehesas donde abundan los guarros ibéricos, las vacas y las ovejas. Es una estrecha carretera con árboles alineados a ambos lados. En España ya no se ve eso por el tema de la seguridad y demás. O eso dicen. Además, circulando por ella,  es posible sortear gracias a la elevación de la carretera, las vías del tren de alta velocidad que une Évora y Elvas. Es la primera línea de alta velocidad de Portugal y estará lista a mediados de este año 2026.

A 19 kilómetros de Elvas nos encontramos con el desvío hacia nuestro destino. Un banco y  una fuente dan la bienvenida a los visitantes que deben recorrer una pequeña subida hasta divisar el pueblo. Un pueblo de apenas dos calles (una de ida y otra de vuelta) pero que dispone de dos restaurantes y varias casas rurales. Al final del mismo está situada la Fortaleza pero si sigues un poco más adelante -no tanto que si no llegas al cementerio- nos encontramos a la izquierda de la estrecha carretera, en regular estado, un mirador desde donde poder observar la imponente Fortaleza frente al río.

En esta ocasión, tras las lluvias, el río va a tope y con un color marrón que da a entender lo que arrastra. Pero las vistas desde allí tanto a la fortaleza como al río y al embalse de Alqueva son increíbles. Justo enfrente, en lado español,  se ve la marina de Villarreal que prácticamente estaba sumergida bajo las aguas.

El coche lo habíamos dejado en el pueblo, justo enfrente del restaurante Sentinela do Guadiana, un nombre que viene de perlas al lugar y en el que habíamos entrado antes a reservar para comer. Luego hablaré de él. Ya que entramos, tomamos un café portugués antes de irnos a la visita.

Tras dejar el mirador en el que solo nos encontramos una chica a un móvil pegada con un perro que deambulaba por allí, nos fuimos a la entrada de la Fortaleza. Ésta ha estado cerrada mucho tiempo por las obras de rehabilitación ¡y vaya si la han mejorado! Hace años, pude entrar hasta el interior con la moto y grabar unas tomas de dron desde dentro. Estaba en un estado abandonado y con menos control de acceso. Hoy día ya han acondicionado todo, incluso han rehabilitado la puerta de entrada pudiendo entrar a visitarlo desde las 10 de la mañana hasta las 5 de la tarde. Y gratis.

El interior también está siendo rehabilitado, todavía le queda trabajo pero muchas cosas ya se pueden ver e incluso es posible subir a la torre del homenaje donde las vistas de alrededor son magníficas. La mayoría de los edificios están semiderruidos pero en algunos se puede entrar para ver como son. Uno de ellos llama la atención por su construcción, más lujosa. Incluso en el interior, las paredes son de marmol agarradas con grapas que no había visto en otro sitio.

Sin embargo, un sitio al que me hubiera gustado entrar y no pudimos fue la iglesia de Nuestra Señora de Loreto. La tenían cerrada toscamente con una cadena y un candado básico. Ahí aún no han entrado a rehabilitar y debe estar en mal estado para no dejar entrar. Si puedes entrar en otra pequeña capilla dentro del recinto,  que se encuentra nada más entrar a mano izquierda: la Capilla de la Misericordia. Las vistas desde lo alto de la muralla son espectaculares, ves las casas del pueblo en su totalidad y, a larga distancia, los puentes del tren de alta velocidad.

De cualquier forma, poder estar allí ya es un lujo. La fortificación es típica de la zona de la raya y, aunque de origen medieval, su principal construcción de defensa es del siglo XVII. Allí sucedió un hecho trágico que marcó para siempre aquel sitio. Un polvorín explotó matando a la mayoría de los soldados que lo custodiaban, la mayor parte estudiantes de Évora. También fue fuertemente atacada durante la Primera Guerra Mundial. Es decir, hay mucha historia en aquel lugar y puedes visitarlo sin problemas y con poco turismo que hoy en día es un lujo.

Ya era hora de comer y nos dirigimos al restaurante. He pasado multitud de veces por la puerta con la moto y siempre me quedaba la cosa de volver para comer allí. Es un restaurante sin muchas pretensiones pero espectacularmente limpio y bien atendido. La carta apenas tiene cinco platos de carne y cinco de pescado. Carnes portuguesas típicas y algunos platos de pescado de río de la zona. También postres caseros que están riquísimos.Siendo un domingo, podría haber allí unas doce personas. Nosotros probamos el lombinho ibérico que, sin lugar a dudas, ha sido el mejor que he probado. ¡Y mira que he comido en Portugal! 

En definitiva, un bonito lugar para visitar tranquilamente en una mañana, sin prisas, como todo lo que visitas en Portugal.

La leyenda

El origen del nombre de la fortaleza proviene de la princesa visigoda Menha, la cual fue acosada por su hermano que le reclamaba un juramento indecoroso: «Jura, Menha, que no». Ésta fue encerrada en el castillo al negarse a los deseos de su hermano y de ahí viene el nombre de Juromenha.

«...pelos visigodos, onde estaria a origem do seu nome, numa princesa de nome Menha a quem um irmão queria arrancar um juramento indecoroso (- Jura, Menha, que não!)...»

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